• Libro de los márgenes I. Eso sigue su curso. (Arena libros, 2004)- Edmond Jabès
  • Paul Auster: La invención de la soledad. Ed. Anagrama, 1994
  • Roland Barthes: Fragmentos de un discurso amoroso (Siglo XXI Editores)
  • Los Enamorados. Alfred Hayes. La Bestia Equilátera, 2010
  • Isak Dinesen. Anécdotas del destino. Ediciones Alfaguara, 1983. Traducción: Francisco Torres Oliver
  • El odio a la música. Pascal Quignard. El cuenco de plata, 2012
  • Ayer, Agota Kristof  Trad. Ana Herrera Ferrer. El Aleph, Barcelona, 2009.
  • Julio Cortázar: Salvo el crepúsculo. Editorial Nueva imagen, 1987
  • Cuentos reunidos. Isak Dinesen. Ed. Alfaguara, 2011

27 abr 2016

Valerio Magrelli: la sutil firma

Valerio Magrelli: Ora serrata retinae - Ed. Visor, 1989Esta chica se sustrae a cada gesto
y es ciega a mis engaños, no puede
ver el hilo de mi conversación,
ni tropezar en él. Traspasa toda trama
sin saber siquiera lo que elude,
o quizás su descuidado modo
le otorga prodigiosa indemnidad. Así,
me siento casi una tierra desierta,
en la que a la tarde pasean en silencio
hombres y animales; y esta mujer
crece dentro de mí , dolorosa
como un pájaro vivo dentro del tórax.
Tendré paciente que esperar
la lenta expulsión de este cuerpo extraño,
que atravesando el horizonte de los sentidos
solo dejará de sí
la sutil firma de una cicatriz .


Questa ragazza si sottrae ad ogni gesto / ed è cieca ai miei inganni, né può / scorgere il filo del mio parlare, / né inciamparvi. Attraversa ogni trama / senza nemmeno sapere a cosa si sottrae, / o forse proprio questo / incurante sostare / le dona prodigiosa incolumità. Così, / mi sento quasi una terra abbandonata, / su cui di sera quietamente passeggiano / uomini ed animali; e questa donna / cresce dentro di me, dolorosa come un uccello vivo nel torace. / Paziente dovrò aspettare / la lenta espunzione di questo corpo estraneo, che varcando l’orizzonte dei sensi / lascerà di sé solo / la sottile firma d'una cicatrice.

Valerio Magrelli (Italiano, 1957)
Extraído de: Ora serrata retinae (Visor, 1989)

Enlace otros poemas en italiano: Digital Variants

18 mar 2016

Juan Carlos Onetti: de las maneras de mentir


Juan Carlos Onetti: El pozo
"Se dice que hay varias maneras de mentir, pero la más repugnante de todas es decir la verdad, toda la verdad, ocultando el alma de los hechos. Porque los hechos son siempre vacíos, son recipientes que tomarán la forma del sentimiento que los llene." 

Juan Carlos Onetti
(Uruguay, 01/07/1909 - 30/05/1994)


Extraído de: 
El pozo, 1939 (Edición Punto de lectura, Buenos Aires, 2010)


11 oct 2015

Juan José Saer: por el gusto de escribir

Juan José Saer. Papeles de trabajo. Borradores inéditos. Ed.Seix Barral
“Por el gusto de escribir algo: después de muchos día de silencio escritural me ha asaltado, en el baño, mientras me lavaba las manos antes de irme a acostar, el deseo de estar, a la luz de lámpara, escribiendo. Deseo de escribir; no de decir algo. Pero deseo, también, de escribir en tanto que escritor: sin que ninguna razón, como no sea el deseo de estar a la luz de la lámpara, escribiendo, haya motivado mi acto. Mecerme en el equilibrio infrecuente y perecedero de la mano que va deslizándose de izquierda a derecha, oyendo los rasguidos de la pluma sobre la hoja del cuaderno, victorioso por haber comprendido por fin que el deseo de escribir es un estado independiente de toda razón y de todo saber, liberado de toda exigencia de estructura, de estilo o de calidad, y lleno del silencioso clamor de las palabras que no son de nadie, que nadie puede acumular ni guardar para sí –la voz del mundo y de cada uno que resuena a través de mí en la noche apacible–. Cada vez que este deseo me viene, trae consigo la validez del universo entero y la de esa partícula sin nombre del universo que soy yo mismo (11/2/75).” 

Juan José Saer 
(Argentina, 28/06/1937 - 11/06/2005)

Extraído de:
Juan José Saer, Papeles de trabajo. Pag. 322-323 Ed. Seix Barral, 2012

9 sept 2015

Borges, la ceguera, las transmutaciones, la escritura.

"Un escritor, o todo hombre, debe pensar que cuanto le ocurre es un instrumento; todas las cosas le han sido dadas para un fin y esto tiene que ser más fuerte en el caso de un artista. Todo lo que le pasa, incluso las humillaciones, los bochornos, las desventuras, todo ese le ha sido dado como arcilla, como material para su arte; tiene que aprovecharlo. Por eso yo hablé en un poema del antiguo alimento de los héroes: la humillación, la desdicha, la discordia. Esas cosas nos fueron dadas para que las transmutemos, para que hagamos de la miseria circunstancia de nuestra vida, cosas eternas o que aspiren a serlo.
Si el ciego piensa así, está salvado. La ceguera es un don. (...)
Quiero concluir con un verso de Goethe. Mi alemán es deficiente, pero creo poder recuperar sin demasiados errores esas palabras: 'Alles Nahe werde ferne', 'todo lo cercano se aleja'. Goethe lo escribió refiriéndose al crepúsculo de la tarde. Todo lo cercano se aleja, es verdad. Al atardecer, las cosas más cercanas ya se alejan de nuestros ojos, así como el mundo visible se ha alejado de mis ojos, quizá definitivamente.
Goethe pudo referirse no sólo al crepúsculo sino a la vida. Todas las cosas van dejándonos. La vejez tiene que ser la suprema soledad, salvo que la suprema soledad es la muerte. También 'todo lo cercano se aleja' se refiere al lento proceso de la ceguera, del cual he querido hablarles esta noche y he querido mostrar que no es una total desventura. Que debe ser un instrumento más entre los muchos, tan extraños, que el destino o el azar nos deparan."

Jorge Luis Borges
(Argentina, 24-08-1899/ 14-06-1986)


Extraído de:
Borges, Jorge Luis: Siete noches, "La ceguera", Fondo de Cultura Económica, 1980.
págs. 159-160.

12 may 2013

Marina Tsvietáieva: Ensayos. (fragmento de : El arte de la luz de la conciencia)

"La verdad de los poetas


Así es también la verdad de los poetas; la más insuperable, la más inalcanzable, la más gratuita y convincente. Una verdad que habita entre nosotros sólo en el primer momento en que la percibimos (¿qué fue eso?) y permanece entre nosotros únicamente como la huella de una luz o como una pérdida (¿acaso fue verdaderamente?). Una verdad irresponsable y sin consecuencias; una verdad a la que ¡por Dios! - no hay que intentar seguir, ya que ni siquiera para los poetas tiene retorno. (La verdad de los poetas es un sendero en el que las huellas se cubren de vegetación. No habría huellas, ni siquiera para él, si él pudiera ir detrás de sí mismo). No sabe qué es lo que va a decir, y a menudo tampoco sabe lo que está diciendo. No lo sabe hasta que lo ha dicho, y nada más lo ha dicho, lo olvida al instante. No es una de las innumerables verdades, sino uno de los innumerables aspectos, que se destruyen mutuamente cuando se confrontan. Diversos aspectos de la verdad que se dan sólo una vez. Simplemente - una inyección en el corazón de la Eternidad. El medio: la confrontación de las dos palabras más simples, que se colocan una al lado de la otra justamente de este modo. A veces - ¡separadas por un único guión!"

Marina Tsvietáieva
(Rusia, 1892-1941)


Tsvietáieva, Marina: Ensayos. Ellago Ediciones, España, 1º edic. noviembre 2012, págs. 110-111.

Edición a cargo de Francisco Villegas Belmonte.
Traducción: Reyes García Burdeus.


10 may 2013

Raymond Carver: El don de la ternura


El don de la ternura Raymond Carver

Tarde en la noche comenzó a nevar.
Los copos húmedos caían
más allá del cristal de las ventanas,
surcando el aire frío
ocultaban el resplandor de la ciudad.
Observamos un rato la tormenta
sorprendidos, felices, satisfechos
de estar allí y no en otro sitio.
Puse un leño en el hogar,
me pediste que regulara
el tiro de la chimenea.
Nos metimos en la cama.
Cerré mis ojos, de inmediato,
pero
por razones que desconozco
antes de dormirme
el aeropuerto de Buenos Aires
atravesó mi memoria.
Recordé esa tarde,
la temprana oscuridad, las sombras.
Reconstruí la escena:
volvió a mí ese paisaje desolado
donde flotaba un silencio sepulcral
interrumpido únicamente por el rugido
de las turbinas del avión que carreteaba
lentamente bajo una lluvia de granizo,
tan fin que lo confundimos con nieve.
En las ventanas de los edificios no había luz.
Un lugar realmente solitario.
Sólo pasillos abandonados, hangares vacíos.
No vimos una sola persona.
“Es como si todo estuviera de luto”,
fue tu comentario.

Abrí mis ojos.
El ritmo de tu respiración
me dijo que estabas profundamente dormida.
Te cubrí el cuerpo con uno de mis brazos.
Mis evocaciones
me trasladaron de la Argentina
a un departamento en el que pasé
un tiempo de mi vida, en Palo Alto.
No nieva en esa ciudad,
pero el departamento disponía
de un ventanal amplio desde donde
podríamos haber mirado por horas
la autopista que rodea la bahía.
La heladera estaba al lado de la cama.
Las noches calurosas, sofocantes,
cuando me despertaba con la garganta seca
sólo tenía que estirar el brazo,
abrir la puerta y dejarme guiar
por la luz interior
hasta el botellón con agua refrescante.
En el baño un pequeño calentador eléctrico
descansaba cerca del lavatorio.
Todas las mañanas mientras me afeitaba
calentaba agua en una vieja sartén,
el frasco de café instantáneo,
siempre a mano, en el botiquín.

Una mañana me senté en la cama
vestido, recién afeitado,
bebiendo sorbos de café caliente
intentando olvidar planes,
proyectos, todas esas cosas
que había decidido realizar.
Finalmente disqué el número
de Jim Houston que vive en Santa Cruz,
le pedí prestados 75 dólares.
Me contestó que estaba sin fondos.
Su mujer estaba en México por unos días.
Él ya no tenía dinero
no llegaba a fin de semana.
“Está bien,” le dije. “Te entiendo.”
Y así era,
no necesité explicaciones.
Hablamos un poco más y cortamos.
Terminé el café cuando el avión
comenzaba a elevarse
y yo desde la ventanilla miraba
por última vez las luces de Buenos Aires.
Después cerré los ojos
iniciando el largo regreso.

Esta mañana hay nieve por todos lados.
Hablamos sobre la tormenta.
Me comentás que no dormiste bien.
Te digo que yo tampoco.
Tuviste una noche terrible. “Yo también.”
Estamos tranquilos el uno con el otro,
nos asistimos tiernamente
como si comprendiéramos nuestro estado de ánimo,
las mutuas inseguridades.
Creemos adivinar los sentimientos del otro,
no podemos, por supuesto, nunca podremos.
No tiene importancia.
En realidad es la ternura la que me interesa.
Ese es el don que me conmueve, que me sostiene,
esta mañana, igual que todas las mañanas.


Raymond Carver
(EE.UU 1939-1988)
Poema perteneciente a Fires: recopilación de poemas, ensayos, cuentos.
Traducción: Esteban Moore
Extraído de Revista Zona Erógena, Pub. Universitaria.

Invierno’91. Nº 6


Otros enlaces sobre Carver en: El poder de la palabraMaruska, sobre su poesía

7 may 2013

El sueño (texto propio)

El sueño

Van Gogh - La habitación en Arles
“Durante mucho tiempo no tengo vestidos propios. Mis vestidos son una especie de saco, están hechos con viejos vestidos de mi madre que son a su vez una especie de sacos.”
Marguerite Duras

Silencio. Antes y después, silencio. Un silencio nuevo y extraño a partir de esa imagen. Imagen coagulada en los ojos de esa niña, pegada a la piel durante varias décadas.
Y en el medio, un grito. Algo, interrumpe el sueño y atraviesa la realidad cotidiana incrustándose como un parásito en el dormir. Otro grito y la sensación adormecida, que ese ruido lejano la llamaba a ella.
Abrir los ojos y escuchar. Un fragmento de sonido toma su nombre, en la voz desesperada. La ensoñación persiste todavía, cuando el llamado inundaba los oídos y el cuerpo se levanta de la cama, sin poder creer que su hermana menor continúe durmiendo.
Los ojos no se acostumbran a la oscuridad; los objetos están sumergidos en la penumbra y sin embargo, el camino de su habitación a la de sus padres, podría hacerlo hasta sonámbula. Y los pasos crecen, aumentan, al distinguir en la tenue luz de la noche que atraviesa las ventanas del comedor, la ubicación de los muebles.
Sus piernas no entienden dónde van. Dónde se origina el grito de su padre, dónde la lleva. De hecho pareciera que él no está, que se hubiera disuelto entre la puerta de calle y el jardín.
Y ella, en la víspera del décimo cumpleaños de su hermana, llega a la entrada de la habitación de los padres. Está ahí desdoblada: parada, desvanecida, muda. La mirada de doce años no comprende qué ocurre con su madre y con ella. Ni siquiera si eso es cierto. Todo lo que ve, es la imagen que opaca su entorno.
Después, sólo queda el aturdimiento: unos brazos que la sacan del marco y la dejan a un costado; la aparición de una vecina que toma un abrigo, envuelve a su madre y se la lleva, una distinta de aquella que un momento atrás, no recuerda si estaba despierta, levantada o acostada. Su padre que regresa, se acerca para darle un beso, apaga la luz y escucha que dice: ─No te preocupes… va a estar bien… Andá a dormir y cuidá a tu hermana. ─ y vuelve a desdibujarse de la escena. El golpe lejano de una puerta que se cierra, el sonido de unas llaves y nada más.
Ya no hay luces ni reflejos, sólo el silencio invadiéndola, allí, parada, mirando el lugar por donde desaparecieron.
Una quietud desolada ocupa la casa. Desanda sin entender el camino hasta su cuarto. Se acuesta en su cama sin taparse. El cuerpo no siente el frío de esos días de otoño. Duerme rápidamente. Todavía atontada, retorna al interior del sueño abandonado: la llegada con su familia al pequeño pueblo donde vivían sus abuelos maternos; el reencuentro con primos y tíos, luego de un año de distancias. La sensación del viento al andar a caballo, al galope, disfrutando con otros chicos esa inmensidad alcanzada en medio del campo. Y después el almuerzo, lleno de anécdotas, risas, peleas, juegos... La fuerza del sol y del calor sofocante de cada verano... Cuando su hermana tironea una y otra vez de su remera y la mañana destemplada irrumpe, agrieta sus ojos.

Susana Espíndola
Diciembre de 2012 

13 abr 2012

Silvina Ocampo: Ejércitos de la oscuridad. (2008) Sudamericana

"¿Qué poema original habremos escrito? ¿Quién lo habrá escrito?" (pp. 68)

"He descubierto que en un libro se puede esconder un cuento. Yo escondí uno en uno de mis libros. Después me arrepentí y fue inútil pretender que alguien lo leyera. Si lo publicara en una revista o en un diario, ¿alguien lo advertiría? Es un cuento que aprendió a esconderse, que sigue escondiéndose, y se valdría de otros textos para que nadie lo descubra. Si llevara un ilustración, los lectores pensarían que la ilustración pertenece a otro cuento. Yo no puedo protestar. Ya no es mío. Me ha abandonado." (pp. 69)

"Llenar un cuaderno con pensamientos -¿pensamientos?- es como llenar un vaso de agua para que otro lo tome, pero ¿le gustará a ese otro el agua? ¿Y acaso me la pidió? ¿Dónde encontraré un sediento? Aunque sea un vaso con el agua del río turbio, le agradará." (pp. 108)

"H.G.Wells, cuando le preguntaron su opinión sobre un asunto, contestó: 'No sé lo que pienso. Tengo que escribir un libro sobre ese asunto'." (pp. 119)

"El organismo tiene memoria: se enferma en ciertas horas, en ciertos lugares, en ciertas épocas del año. Es muy difícil que desaprenda lo que aprendió." (pp.121)

"A veces una gran desdicha o dicha protegen. Lo sé por experiencia. Una enfermedad me protegió de la muerte de alguien. Un gran amor me protegió de la muerte de otra persona." (pp. 122)

"Dame tus palabras para olvidarme de tu mano." (pp. 136)


Silvina Ocampo. (2008) Ejércitos de la oscuridad. Editorial Sudamericana: Buenos Aires.

Silvina Ocampo: Argentina, 28/07/1903 - 14/12/1993

12 abr 2012

Marguerite Duras: Escribir (2006) Tusquets Editores, Buenos Aires.


"No se puede escribir sin la fuerza del cuerpo. Para abordar la escritura hay que ser más fuerte que uno mismo, hay que ser más fuerte que lo que se escribe." (pp. 26)


"Cuando un libro está acabado -un libro que se ha escrito, claro-, al leerlo, ya no podemos decir que ese libro es un libro que ha escrito uno, ni qué se ha escrito en él, ni en qué desesperación o en qué estado de felicidad, el de un hallazgo o de un fallo de todo tu ser. Porque, al fin y al cabo, en un libro, no se puede ver nada semejante. La escritura es uniforme en cierto modo, atemperada. Ya no sucede nada más en un libro así, acabado y distribuido. Y recobra la indescibrable inocencia de su llegada al mundo. (pp. 33)



Marguerite Duras



Extraído de:
Marguerite Duras. Escribir (2006) Tusquets Editores, Buenos Aires.
Traducción: Ana María Moix


Marguerite Duras (Vietnam, 4/04/1914 - París, 03/03/1996) seudónimo de Marguerite Donnadieu, novelista, guionista y directora de cine francesa.

10 abr 2012

Julio Cortázar: Salvo el crepúsculo.




El nombre innominable

"Later in the night he saw, strangely, the picture of himself as he had been before she came. He thought: 'She has power to wake the dead."




Izak Dinesen, Tempests


Ella tiene el poder de despertar a los muertos. Ella tiene rostros y sombras y voces y tiempos diferentes, nombres que no serán nombrados o sí, o lo serán como en las estelas o en la fabulación de sueños no cumplidos. Pero quienquiera que sea o haya sido, tiene el poder de despertar a los muertos. Ella, Lilith, la de todos los nombres, la intercesora, la telaraña, Diana de las encrucijadas, ángel azul, final refugio de Peer Gynt, restañadora, lamia, madre de la historia.



Julio Cortázar


extraído de:
Julio Cortázar: (1987) Salvo el crepúsculo. Editorial Nueva Imagen: Buenos Aires, pp. 133-134


Julio Cortázar (Argentina, 26/08/1914 - 12/02/1984)
Isak Dinesen / Karen Blixen (Dinamarca, 17/04/1885 – 07/09/1962)

9 abr 2012

Edgar Allan Poe: Cuentos/1. Alianza Editorial

"En aquellos días conoció a Helen, su primer amor imposible, su primera aceptación del destino que habría de signar su vida. Decimos aceptación, y será mejor explicarse desde ahora. Hellen es la primera mujer -en una larga galería- de quien Edgar Poe habría de enamorarse sabiendo que era un ideal, sólo un ideal, y enamorándose porque era ese ideal y no meramente una mujer conquistable." (...)

"El adolescente que acudía a casa de su condiscípulo sin otro propósito que el de jugar, fue recibido por la Musa. Esto no es una exageración. Edgar retrocedió enceguecido frente a una mujer que le daba su mano a besar, sin comprender lo que ese gesto valía para él. Ignorándolo, Helen le exigió que ingresara definitivamente en la dimensión de los hombres. Edgar aceptó, enamorándose. Su amor fue secreto, perfecto y duró lo que su vida, por debajo o por encima de muchos otros."



Julio Cortázar

En: Vida de Edgar Allan Poe, pág. 12

Pertenece a:
Edgar Allan Poe: Cuentos/1. Alianza Editorial, 2º edic., Buenos Aires, 1992
prólogo y traducción: Julio Cortázar


Edgar Allan Poe
(Estados Unidos, 19/01/1809 – 07/10/1849)
Julio Cortázar (Argentina, 26/08/1914 - 12/02/1984)

8 abr 2012

Isak Dinesen: Anécdotas del Destino. Ediciones Alfaguara, 1983.

"Si es cierto -como mi director de Copenhague, de feliz memoria, me decía constantemente- que la mujer es al hombre lo que la poesía a la prosa, entonces las mujeres con las que nos tropezamos de cuando en cuando son poemas leídos en voz alta. Leídos con gusto unas veces, y entonces nos deleitan el oído; y mal otras, y entonces chirrían y desentonan. Pero esta muchacha mía de ojos grises es una canción."

Isak Dinesen

Extraído de:

Isak Dinesen: Anécdotas del destino (1983) Ediciones Alfaguara: Buenos Aires, pp. 83-84.
Traducción: Francisco Torres Oliver

Isak Dinesen / Karen Blixen (Dinamarca, 17/04/1885 – 07/09/1962)


7 abr 2012

Rainer María Rilke: Cartas a un joven poeta. Losada, 2004




"Richard Dehmel:
Me ocurre con sus libros (y, sea dicho de paso, también con la persona, a quien conozco fugazmente) de tal manera que, cuando he encontrado una de sus más bellas páginas, tengo miedo de la siguiente, que puede destruir de nuevo todo y trocar lo amable por indigno. Usted lo ha caracterizado muy bien con las palabras 'vivir y hacer poesía en celo'... Y realmente, la experiencia artística está tan increíblemente cerca de lo sexual, de su dolor y de su placer, que ambos fenómenos son propiamente formas distintas de uno y el mismo anhelo, de una y la misma felicidad. Y si en lugar de 'celo' se pudiera decir 'sexo', en un sentido grande, amplio, puro, que por ningún error eclesiástico resulte sospechoso, su arte sería muy grande e infinitamente importante. La fuerza poética en él es grande y fuerte como un instinto primitivo, tiene en sí desconsiderados ritmos propios, e irrumpe de él como si brotara de montañas."




Rainer María Rilke


Extraído de:

Rainer María Rilke: (2004) Cartas a un joven poeta. Losada, Buenos Aires, p. 39-40
Traducción: Oscar Caeiro

Richard Dehmel:
Poeta Alemán (1863-1920)
Rainer María Rilke: (04/12/1875, República Checa (Imperio Austrohúngaro) - 29/12/1926, Val-Mont, Suiza)


6 abr 2012

Pascal Quignard: El odio a la música.



"Rodeamos de lienzos una desnudez sonora, extremadamente herida, infantil, que permanece sin expresión en lo profundo de nosotros. Esos lienzos son de tres tipos: las cantatas, las sonatas, los poemas.
Lo que canta, lo que suena, Lo que habla.
Con ayuda de estos lienzos, y del mismo modo que intentamos sustraer al oído ajeno la mayoría de los ruidos de nuestro cuerpo, sustraemos a nuestro propio oído algunos sonidos y gemidos antiguos."




Pascal Quignard: El odio a la música. Ed. El cuenco de plata S.R.L., 2012, pág. 9.

Pascal Quignard: 23/04/1948, Verneuil-sur-Avre, Francia

Agota Kristof: Ayer. El Aleph Editores, 2009

Agota Kristof: Ayer. El Aleph Editores, 2009


"Ayer soplaba un viento conocido. Un viento que ya me había encontrado.



Era una primavera precoz. Iba andando al viento con paso decidido, rápido, como todas las mañanas. Sin embargo, tenía ganas de volver a la cama y acostarme de nuevo, inmóvil, sin pensamiento algun, sin deseo alguno, y quedarme allí acostado hasta el momento en que sintiera aproximarse esa cosa que no es ni voz, ni gusto, ni olor, solamente un recuerdo muy vago, venido de más allá de los límites de la memoria."




Kristof, Agota: Ayer. El Aleph Editores, Barcelona, 2009. pág. 9.




Traducción: Ana Herrera




Agota Kristof (Csikvánd, Hungría, 30 de octubre de 1935 - Neuchâtel, Suiza, 27 de julio de 2011)




5 abr 2012

Clarice Lispector, Cerca del corazón salvaje. Fondo Editorial Casa de las Américas, 2005



"Desde aquel día Juana escuchaba las voces, las comprendía o no las comprendía. Probablemente al final de la vida, a cada timbre de voz oído seguiría una ola de recuerdos propios en su memoria, Juana diría: cuántas voces tuve yo..."




Clarice Lispector: Cerca del corazón salvaje. Fondo Editorial Casa de las Américas, La Habana, 2005, pág. 91


Traducción: Basilio Losada León





Clarice Lispector: (Chechelnyk, Ucrania 10 de diciembre de 1920 - Río de Janeiro, 9 de diciembre de 1977)